Los bizcochos Don Satur agridulces son la versión dulce del bizcocho de grasa clásico: la misma masa hojaldrada, terminada con un baño de azúcar que le da ese contraste entre salado y dulce que lo hizo popular en todo el país. La marca nació en 1967 en Ramos Mejía, cuando Saturnino Martínez —panadero español que ya vendía sus bizcochos en un local de Liniers— decidió abrir una fábrica dedicada solo a este producto. Hoy los elabora en su planta de Lobos, provincia de Buenos Aires, y sigue siendo una empresa 100% argentina.
El paquete de 200 g es el formato de mostrador que más se mueve en kioscos y almacenes, sobre todo a la hora del mate de la tarde. También entra bien en panaderías como complemento de la vidriera. Distribuidora Pop lo entrega por unidad o en caja de 30 paquetes, para que el pedido se ajuste a la venta real de cada local sin sobrestockear.
Es uno de los productos de mayor salida estable de la marca, junto con la versión salada.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia a los bizcochos agridulces de los salados?
Los agridulces llevan un baño de azúcar sobre la masa de grasa, lo que suma un toque dulce al sabor salado típico del bizcocho. Los salados no tienen esa cobertura.
¿De cuántos gramos es el paquete?
200 g, la presentación individual pensada para mostrador de kiosco o almacén.
¿En qué cantidades se puede pedir?
Por unidad o en caja cerrada de 30 paquetes, según el volumen que maneje el local.
¿Son los mismos bizcochos que los negritos?
No: los negritos llevan azúcar negra y son más oscuros. Los agridulces tienen el baño de azúcar blanca tradicional.












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